
La memoria del periodismo
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FUENTE: http://www.larepublica.com.pe/content/view/203484/ |
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A sus 73 años Juan Gargurevich es casi el cronista oficial de la historia de la prensa en el Perú. Con quince libros publicados y uno más en camino, es el autor más prolífico de cuantos han indagado en el tema. Aquí está.
Por Raúl Mendoza
Desde el primer golpe de vista Juan Gargurevich parece lo que es: un historiador en búsqueda de temas, un catedrático minucioso, un periodista retirado de las redacciones. Es también, por formación profesional, un intelectual que se ha pasado la vida haciendo el recuento detallado de la historia de la prensa en el Perú. Quince libros sobre los medios y sobre los periodistas son su aporte al tema. Y como si fuera poco, es un absoluto interesado en la magia del internet: alimenta un blog donde escribe sobre "periodismo, solo periodismo y más periodismo".
Doctorado en historia y periodista autodidacta, Juan trabaja por estos días en un nuevo libro, "Historias de periodistas", un texto sobre personajes que dejaron huella en la prensa nacional por su pluma o por abrir caminos no intentados antes. "El libro se fue escribiendo a lo largo de años. Como profesor he asistido a numerosos congresos y seminarios. La mitad de los perfiles nacieron de las ponencias de esos encuentros". En el libro hay personajes históricos, pero también periodistas que Juan conoció en las redacciones limeñas en el último medio siglo. Entre los ‘antiguos’, por ejemplo, ha perfilado el rastro dejado por articulistas históricos como Hipólito Unanue, Manuel Atanasio Fuentes "El Murciélago", José Carlos Mariátegui o Abraham Valdelomar. Sobre el ‘dandy’ iqueño no escatima elogios: "Pocos han escrito como él en el periodismo peruano". La segunda parte del libro, donde brinda testimonio personal, consigna nombres cuya estela todavía flota en las redacciones de hoy: Raúl "El Gordo" Villarán, Alfonso Tealdo, Efraín Ruiz Caro, Albert Brunn, Guido Monteverde, entre varios más. El libro ya está armado, pero para llegar a imprenta todavía queda por incluir uno o dos perfiles y deshacerse de otros. "Voy a incluir a Ángela Ramos, una de las primeras periodistas mujeres", dice. Algunos perfiles han aparecido ya en su blog (tiojuan.wordpress.com), pero otros no. Sobre sus libros tiene una filosofía: "No escribo para venderlos. Para cuando llegan a la imprenta, mi preocupación son los lectores. Por eso los difundo en internet y también los regalo".
De los hombres de prensa con los que compartió chamba periodística, Juan reconoce en Raúl "El Gordo" Villarán –fundador de una decena de periódicos, como él dice– a un fenómeno de las salas de redacción. "Fue un promotor, un impulsor de medios, aunque la mayoría tuvo poco peso político". Le reconoce a Villarán su visión precursora en ese éxito que fue "Última Hora" cuando usó la jerga en sus páginas y elaboró en ese diario el titular más importante en la historia del periodismo peruano: "Chinos como cancha en el paralelo 38", aludiendo a un conflicto entre las dos Coreas. El periodismo popular sacaba partida de nacimiento. Sobre este hombre excesivo, Juan Gargurevich ha escrito en el perfil "Raúl Villarán: soy el mejor": "Egocéntrico hasta el ridículo, neurótico sin remedio, Villarán encontró en el periodismo el escenario ideal para desarrollar sus talentos de organizador y exhibicionista. Hubiera podido ser cantante, compositor de boleros, futbolista estrella, bailarín de tango, torero suicida, pero no tenía el talento necesario y además era demasiado gordo. (…) Alguna vez dijo que era anticomunista, lo que se evidenciaba en sus líneas editoriales, pero lo único que lo obsesionaba era la mejor foto, la mejor noticia, el mejor titular que provocaran la frase ‘Bravo, Don Raúl… usted es el más grande… el mejor’. Con eso le bastaba".
Villarán no es el único periodista que la vasta memoria de Juan nos dibuja. También reconoce en Alfonso Tealdo a un enorme entrevistador que ha dejado pocos seguidores. "Quizá solo César Hildebrandt continuó ese estilo donde el entrevistador enfrenta sus argumentos a los del entrevistado sin preocuparse de caerle bien". De Tealdo –que condujo los recordados programas "Pulso" y "Tealdo pregunta"– recuerda que sus aclaraciones a lo que decía el entrevistado eran tan seguidas que muchos amigos le pusieron "Tealdo interrumpe" al programa.
Otro hombre de prensa amigo suyo fue el recordado Guido Monteverde, columnista de farándula y alguna vez conductor de "La escalera del triunfo". "Guido fue fundador de un estilo en el periodismo de espectáculos: la columna de datos. La sazonaba con palabras que inventaba: rubilinda, marlonbrandeado, ‘de prikiti manganzúa’ para decir que algo estuvo muy bien, entre otras frases. Muchos periodistas que lo conocieron ya de viejo creían que era un huachafo. Pero no, Guido era un buen lector de libros y buen pintor. En un viaje a Francia conoció a Pablo Picasso y le cayó bien. Así que el español le regaló un cuadro. Guido lo tenía en su sala y cuando los amigos le preguntábamos cuánto costaría, nos decía: "Mal vendido, 200 mil dólares". SIEMPRE AL DÍA
A lo largo de su vida Juan Gargurevich ha pasado por las redacciones de La Crónica, Expreso, Última Hora, Correo y la revista Marka; por varias agencias de noticias y por las aulas de la Universidad de San Marcos y la Pontificia Universidad Católica. Empezó en el periodismo a los 20 años y ahora, a los 73, sigue ligado al tema en las aulas universitarias. Pasó de la máquina de escribir a la computadora. Y a despecho de quienes piensan que la gente mayor no se enchufa a internet, él ‘navega’ horas y tiene un blog que alimenta con artículos regularmente.
"Desde que apareció la computadora he tenido una. En los tiempos que corren cualquier profesional que no esté al día con la tecnología, está condenado a la obsolescencia. Yo chateo con mi hijo que vive en Estados Unidos, en un pueblo que se llama Fargo y que dio nombre a una película. A veces paso horas navegando en la red. Y con mi ‘agencia de noticias’ Cucú Press, envío mis artículos por mail a una lista de lectores amigos. Todavía dicta cursos en San Marcos y la Católica. "En San Marcos dicto un curso muy interesante que se llama ‘Cultura de la Actualidad’, donde explico a los alumnos temas de la coyuntura, revisamos los programas de TV o comentamos sobre cualquier país. Lo que pasa es que muchos estudiantes de periodismo no siguen con rigor las noticias del día a día y eso pasa factura cuando llegan a una redacción". También dice que no hay universidades sino universitarios. "La universidad puede tener grandes facilidades, pero la vocación y el talento son más importantes. La universidad más pobre puede tener alumnos formidables". Esta semana nos recibió en su casa de San Isidro. En su biblioteca guarda una enorme colección de libros y documentos de periodismo. Su biblioteca debe ser la más surtida con textos sobre prensa. Allí guarda anécdotas, historias, algún hallazgo que servirá para un futuro libro. Además sigue con interés a los cronistas jóvenes de la prensa actual. Es un lector omnívoro, un conversador infatigable y en los últimos años un bloguero sorprendente que escribe de "periodismo, solo periodismo y más periodismo", aunque en el fondo siempre escriba de todo.
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